De Ciudad Real a Cuenca

Probablemente, pocos paisajes tengan más fama de anodinos que La Mancha, la llanura estructural más extensa de España. Quizás las estepas cerealistas de la cuenca del Duero rivalicen en esa falta de atractivo, pero poco más espacios se lo disputan.

Este año he viajado a Ciudad Real y, para volver a casa, decidí no tomar las autovías que me llevarían de regreso en dos horas y media, sino salirme a la vieja carretera que he recorrido entera y a tramos en décadas pasadas, y parar allí donde lo que viese desde dentro del coche llamase mi atención. El recorrido duró cuatro horas más de lo habitual, pero puedo ofrecer un puñado de paisajes de interés estético y geográfico.

Viñedos en la provincia de Ciudad Real
Viñedos en la provincia de Ciudad Real

Probablemente, esta sea la imagen más característica de La Mancha, una llanura sin fin cubierta por campos de viñedos que se pierden en el horizonte. En esta ocasi´ón, el cielo amenazador del final de la primavera le quitó importancia y le hice ocupar las cuatro quintas partes de la imagen. Pero antes de llegar a este lugar, a unos setenta kilómetros de la capital del Campo de Calatrava, hice otras paradas.

A la altura de Pozuelo de Calatrava, la vegetación silvestre de la cuneta, en primer plano, y el campo de cereal en segundo plano, ofrecen una gradación de verdes interesante. Al fondo, terrenos sin cultivar y una edificación ofrecen una minúscula línea que separa del terreno la franja del cielo.

Cerca de Daimiel, una estación de servicio.


En primer plano, un ribazo con amapolas y al fondo, el característico viñedo.En el cielo, destaca una nube lenticular propia del tiempo tormentoso.

Abandonado ya el Campo de Calatrava, un primer plano del viñedo tradicional de la zona,  el de pie bajo, de secano. Las plantas están todavía poco crecidas.


Otro viñedo con una casa de labor. Tradicionalmente estas alquerías eran utilizadas por los temporeros que trabajaban estas tierras y vivían lo suficientemente lejos como para no regresar a diario a su casa.

Un campo de viñedo de espaldera. Una manera de cultivar la vid importada de Francia y favorecida por la Política Agraria Común, que ha permitido esta reconversión del viñedo. Pueden apreciarse fácilmente las tuberías de riego por goteo que penden de las hileras de plantas.


En el camino hacia el Noreste, el horizonte infinito de la Mancha se pierde y es sutituido por las pequeñas elevaciones de los Montes de Toledo.

El olivo es el tercer elemento de la agricultura mediterránea. Aqui, un campo de jóvenes árboles entre margaritas amarillas.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Puerto Lápice es una de las serrezuelas de los Montes de Toledo. Tradicionalmente ha sido el cruce de caminos que llevaba hasta Andalucía. El viñedo deja paso al olivo.

A diez días de la entrada del verano, la primavera muy lluviosa de 2018 permitía ver estos enormes campos de amapola en tierras incultas. Fotografía tomada entre Pedro Muñoz y Mota del Cuervo.

Las lluvias inundaron incluso algunos viñedos, como este de Las Mesas.


La Política Agraria Europea ha contribuido a modificar el campo y modernizarlo. En las estribaciones de la Mancha conquense (Villaescusa de Haro) vemos, a la izquierda, una amplia superficie de agricultura bajo plástico. Al fondo, a la izquierda, puede verse el tractor que estaba trabajando en esa tarea. La fotografía de la derecha muestra una amplia extensión de cebollas, uno de los cultivos de regadíos que está conociendo un momento de auge precisamente por el apoyo de la política de la U.E.

En las fotografias de abajo, dos tomas de un campo de legumbres en Villalgordo del Marquesado, que  son otra muestra de la diversificación de cultivos propiciado por la política europea.