Los mudos

Mi compañero aprendiz, el nuevo, se desespera porque no consigue que en sus clases intervengan más de cuatro o cinco alumnos. Los demás, me dice, son capaces de no despegar los labios en un trimestre entero. Asegúrate de que no son mudos –le digo-, y me mira con una expresión híbrida, entre perdonándome la vida y reprochándome que trate de tomarle el pelo. Para tranquilizarle, le aseguro que hace tiempo descubrí que una chica de quince años era sorda. No sacaba muy buenas notas,...

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El año más inútil de nuestra vida

He apostado con mis alumnos de segundo de bachillerato que al menos el veinticinco por ciento de ellos vivirá el curso próximo mejor que éste. Lo hago todos los años y ninguna cohorte ha venido nunca a reclamarme

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Carta de ajuste

Me pregunto qué pasaría en este país si en lugar de ponerle todos los días el micrófono al capitán del equipo que acaba de hacer historia...

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Escupir hacia arriba

Dice mi compañero, el aprendiz, que la alumna no le había contestado a los últimos tres ejercicios. Era extraño, puntualiza, porque es voluntariosa y va haciendo las cosas que se le piden. Al cuarto ejercicio que nones, el profesor le pregunta qué le pasa esa mañana, si le ha dado un ataque de pereza repentina o algo así. Para sorpresa de mi compañero, la chica se le pone en jarras, sentada como está, y le contesta que, puesto que él la ignora, ella hace lo mismo. - Para que veas...

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Todos son de Podemos

El país está en vías de salvación y, si todos los alumnos de Occidente son como los míos, un horizonte de esperanza se abre en nuestra civilización. El liberalismo económico tiene los días contados. Es cierto que las mentes tan plásticas de los estudiantes de Secundaria se descubren hoy ante el argumento de Smith (el egoísmo del individuo termina generando un bienestar colectivo) y mañana ante el de Marx (la plusvalía genera una sociedad cada vez más desigual). Pero cuando se les...

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La vieja Castilla

Es sorprendente el montón de maneras en que los artistas han imaginado un cuerpo muerto en una cruz, alguna verdaderamente retorcida. Y es decididamente deprimente recorrer las salas de un museo repletas de odas a la muerte. Decenas de crucifixiones, todas ellas distintas, repartidas en las paredes, en vitrinas, mostradas exentas incluso; hechas en madera, en pintura, en marfil; con colores y sin ellos; con el cuerpo vestido y desnudo… A los cristos les sumamos los rostros transidos de dolor...

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Espionaje

Dice la gente de Assange que los espías yanquis pueden acceder a todos los teléfonos y televisores del orbe y escuchar nuestras conversaciones en vivo y en directo. No puedo evitar representarme la imagen de un funcionario de la CIA –traje, corbata, gafas de sol, sándwich de pavo, taza de loza con café- cuyo propósito en la vida es sentarse a su ordenador y leer los mensajes de whatsapp que intercambio con mi amante. Ayer decidí subir el interés que despierto en la CIA y le dije a mi...

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Obreros y relojes

En el vestíbulo del instituto, media docena de estudiantes ocupaban un banco de madera. Era invierno, el día estaba gris y, enfundados en sus cazadoras, parecían supervivientes de una noche de combate más que alumnos interesados en conocer algunas de las habilidades de la profesión que, si hacíamos caso de la matrícula que habían rellenado, tenían interés en aprender. El timbre había tocado por lo menos cinco minutos antes y uno de sus profesores pasó por allí y los levantó casi...

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El café y la ultraderecha

Me pido un café y una tostada con aceite y tomate, que aquí las hacen riquísimas (otro día podríamos hablar de qué se esconde detrás del concepto tostada), y cojo el Marca a falta de otra cosa que pueda leerse, si descontamos los precios de los bocadillos. Medito un instante si la prensa general no debería mutar y convertirse en folletos a colorines como éstos para sobrevivir, al menos en los mostradores de los bares. No llego a ninguna conclusión, pero, a cambio, descubro que detrás...

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Caricias

Casi para sorpresa mía desde hace algunos meses, vive en mi casa un gato, doce años después de que una felina me instruyese sobre el modo de convivir con esta especie. Llevo unos días de rodríguez y yo no he alterado en absoluto mi relación con el animal, que consiste en no hacerle ni caso, salvo cuando le pongo unos puñados de pienso después de que maúlle y me mire desde su corta estatura. Sin embargo, él sí se ha transformado, yo diría que contra todo pronóstico, y, si bien...

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