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El tiempo que le he dedicado

Me llega una queja de una alumna sobre la nota final que aparece en su expediente. El argumento es sencillo. En la evaluación transcurrida durante el encierro, ella había hecho ejercicios y, según las instrucciones conocidas por todo el mundo, hacer cosas debía subirle nota. No importa a la estudiante las veces que le señalé que hizo las tareas ramplonamente y que no parecía mostrar más interés por mejorar su técnica que porque constase que ella había cumplido con el expediente.

 

     He tenido más quejas en otro ámbito. Estudiantes universitarios han mostrado su disconformidad con una calificación con el argumento de que durante el encierro lo habían pasado muy mal y, sobre todo, que le habían dedicado mucho tiempo a la tarea encomendada. Ninguno ha discutido en primer lugar sobre la calidad del trabajo, pero no tanto porque no se hayan atrevido a una esgrima verbal sobre el asunto sino porque han considerado que el tiempo invertido debería ser un criterio de evaluación, con independencia de los resultados obtenidos.

 

     Aparecen aquí los flecos de la LOGSE y la evaluación de las actitudes. En aquellos años se discutía si querer hacer las cosas, aunque no se supiera, debía sustanciarse en puntos contantes y sonantes o si -de hecho- es lo que hacemos los profesores de continuo, de tapadillo, sin saberlo y sin querer admitírnoslo. El debate quedó en tablas, pero solo en el campo teórico, porque lo cierto es que a aquella ley le sucedieron otras varias y tantos años después la inspección no para de insistir en que ser buen chico no debe traducirse en notas. No me hagan ustedes eso o les tiro para atrás la programación, ya está bien, por favor.

 

     La enseñanza se consolida así como un mundo ficticio donde pasan cosas ficticias que se traducen en acreditaciones verdaderas. En el mundo real, el empresario no contrata a quien haya pasado más tiempo preparando la entrevista de trabajo; el público no paga más por ver a un actor que tarda más en aprenderse el papel; ni siquiera el opositor obtiene más puntuación si acredita que ha estudiado más tiempo que los demás.

 

     Cabe pensar si, entendida así la enseñanza, no será un generador de frustraciones futuras.

 

 

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Arancha (viernes, 26 junio 2020 15:06)

    Muy bien redactado el artículo, imagino que no esperabas mi respuesta, pero al leerlo no he podido contenerme en contestarte.
    En mi opinión, creo que no te has puesto nunca en nuestra posición y sobre todo a final de curso en las condiciones en las que estábamos (ejemplo de Andrea).
    Un saludo