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Sobre la censura de los padres o seguir teniéndonos entretenidos

Dice La Sexta que en un importante municipio de Madrid el ayuntamiento ha rescindido el contrato con una empresa que iba por los colegios contando las virtudes de la igualdad de sexos y termina la información con un “por lo que los alumnos de [ese municipio] se han quedado sin formación en materia de igualdad”. Y se queda la reportera tan contenta, camino de conseguir que su cadena diga tantas tonterías como 13TV, solo que en loor de su parroquia y no de la ética peri´odística.

 

 

Dice la ministra de Educación que hablar de estas cosas forma parte del currículum (de los temarios, que así nos entendemos todos mejor) y nadie le pregunta por qué para explicar una cosa tan simple como que todos los españoles somos iguales y nadie tiene el derecho de ser violento con su pareja o con su vecino, hacen falta expertos ajenos a la escuela que vayan a montar ningún circo cobrando o no de ningún ayuntamiento, rareza ésta, por cierto, que ya merece ser objeto de estudio: un ayuntamiento pagándole cosas a una consejería de Educación.

 

 

Diría que, de nuevo, los políticos se dedican a agredirse entre ellos, pero dándose los guantazos en la cara de los ciudadanos. Tengo la sensación de que a unos y a otros el asunto éste le da lo mismo, porque, si les importase, sabrían algo más de él: ni los de Vox se dedicarían a utilizar vídeos falsos ni el gobierno entraría a un trapo que solo ven los locos que viven en las redes y se dedican a jalear a unos y a otros.

 

 

La escuela se las ingenia sola para educar en la igualdad (y si un colegio no lo hace porque los maestros son machistas, de poco sirve el rato que se echa durante la actividad complementaria) y lo demás es darle tres cuartos al pregonero, que en este caso es Vox.

 

 

N.B.: Yo, que vivo de (tratar de) educar y de enseñar, no necesito el permiso de nadie para tratar de mostrar a mis alumnos que a las mujeres no hay que agredirlas y que a la gente del LGTBIQ hay que dejarlas vivir en paz. Eso sí, he visto una peli donde se ha añadido la Q final y estoy emocionado por saber qué nueva diversidad tenemos en la oficina. Considerando que, sea cual sea, seguiré tratando de enseñar lo mismo: el artículo 10 de la Constitución.

 

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