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Más naciones

Leo en La Vanguardia el drama de los habitantes del reino leonés. También ellos (León, Zamora y Salamanca)tienen una historia, un agravio, un sentimiento. Incluso una lengua, que está a punto de desaparecer y que parece que hay que proteger, como al lince, a pesar de que, a diferencia del animalito, las lenguas desaparecen porque no se usan, no porque los malos les tengan inquina. El drama del reino leonés (se lo decía a un amigo) es que no tienen dinero para cargarse de razón. Si el azar, la deslocalización industrial, sucesivos botes de euromillones, una hiperbólica recuperación de su antigua riqueza aurífera o cualquier otro milagro parecido les llevase la fortuna económica, dentro de algunas décadas un partido independentista leonés protagonizaría la vida polítca del país, y el partido y sus seguidores serían acusados de deslealtad por la derecha y arropados por la izquierda como las nuevas víctimas de un Estado arrogante y un poder judicial al servicio de la derecha.

 

No sabemos si para entonces alguna revista satírica extranjera se reiría del asunto, pero no importaria mucho porque probablemente casi nadie se enteraría.


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