No hos olvidaremos

 Llevo toda una vida leyendo textos de aprendices de español y nunca he visto una falta de ortografía tan monstruosa como la que la televisión mostró con motivo de los actos de homenaje a las víctimas del terrorismo: No hos olvidaremos.

 

No sé contra quién dirigir mi irritación. Si contra el que escribió la frase, contra el cámara que la grabó, contra el editor que no la quitó, contra el director del programa que aprobó su emisión o contra no sé cuántos otros trabajadores del mundo de la comunicación que debieron ver ese texto.

 

Sospecho que la responsabilidad es mayor cuanto más ascendemos en la escalera de mando. Al deudo de la víctima que cometió un error de ese tamaño solo se le puede demandar su ignorancia. Pero, que finalmente se publicara en un informativo de difusión nacional, deja abierta la duda de si la misma ignorancia era compartida por todos esos otros trabajadores de la comunicación. Como doy por hecho que la ignorancia no existe en esas cantidades industriales, debo suponer que se trata del descuido generalizado en la cadena que publicó el texto y que lamento no poder recordar.

 

Sin embargo, lo que termina de desanimarme es que un descuido así no se hubiera consentido si lo que estuviera en disputa no fuera el lenguaje sino los segundos de presencia de un político o de otro, lo que multiplica el tamaño del error porque confunde nada menos que lo contingente con lo necesario...

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