A desmantelar

Hace tiempo que no paseaba por Carretería, la calle principal de Cuenca. Probablemente desde antes de las elecciones municipales. La otra tarde estuve por allí y la vi algo desangelada, sin jardineras, bancos, anuncios, la mitad de la madera por la que me gusta pasear porque parece que camino por una de esas casas viejas con suelos de listones. Fue como volver hacia atrás un par de años o tres, cuando empezaba a consumarse una de las peatonalizaciones más tristes de la historia del urbanismo español, y me pregunté a qué se debía ese retroceso, quién lo había pedido, aplaudido, aprobado. Saqué el móvil y busqué mis propias columnas. Recordaba haber mencionado algo sobre lo que el nuevo alcalde había prometido hacer sobre Carretería y resultó que solo había escrito en el programa electoral que se repensaría qué hacer con la calle principal de la ciudad. A juzgar por lo que vi, las consultas que pensaba hacer las ha evacuado consigo mismo y con su almohada porque sin que se haya hecho público ningún proyecto alternativo, la calle ha quedado desmantelada. Hablé con un empleado de la hostelería y con tres o cuatro viandantes de los que pasean más que yo por esa calle mayor y resultó que ninguno de los segundos estaba contento con la nueva anti-estética del foro y el primero estaba indignado por la manera en que , en termporada alta, se ha cambiado tan negativamente la presencia de su entorno de trabajo. Como si no hubiera tiempo de estropear las cosas a partir, por ejemplo, de septiembre.

     Lo peor de todo es que todas estas conversaciones hube de mantenerlas sobre la acera porque, apenas entré en la calle, una berlina me dio un bocinazo desde atrás exigiéndome que me quitase del asfalto, que eso era terreno suyo, y después dos autobuses y tres motos de reparto a todo gas me demostraron de forma fehaciente que tenemos nuevo alcalde.

     Parece que para nuestra desgracia.

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