Seis años

Publicada el 23 de marzo de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Todos hemos visto alguna vez a un acusado salir esposado del juicio en el que acaban de declararle culpable y entrar en un vehículo en el que la policía lo lleva directamente al trullo. Ignoro qué es lo que hace que unos reos vayan a la cárcel y otros a la cafetería de la esquina. Suponía que era la gravedad de la condena, directamente proporcional a la gravedad del delito. Pero parece que no. Toda vez que matar a una persona, a veces, cuesta unos pocos meses (véase el caso Farruquito), yo suponía que una de seis años es una condena seria y, por lo tanto, me imaginaba que Matas, el antiguo presidene balear, iría a la cárcel de inmediato. Mas no es así. Parece que nadie (fiscales, jueces o abogados) tiene interés en que este hombre vaya a la trena, de manera que por ahí sigue, presumiendo de presunción de inocencia. Yo tampoco tengo ningún interés en que este presunto sinvergüenza vaya a la cárcel, pero admitamos que el Estado ofrece una imagen muy mala a sus ciudadanos, porque si en lugar de ser un delincuente de guante blanco hubiese sido un fontanero en el paro que hubiese robado en un banco la décima parte de lo que limpió o malgastó Matas, estaría ya harto de contar los barrotes de su celda. Por otro lado, que le condenen a pagar doce mil euros parece una cosa de broma. Con que le obligasen a reponer el dinero público que destrozó (y en esto sí que tengo interés), Rajoy tendría una buena parte de los cinco mil millones que le han mandado ahorrar. Entre eso, lo del yerno, lo de los marbellíes y lo que deben los clubes de fútbol, tenía Mariano hasta para dejarle una propina a la Merkel.

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