Saber

Publicada el 23 de diciembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Hay gente que lo mismo vale para hundir un banco que para salvar un país. Creíamos que eso era patrimonio de Grecia y de Italia, pero ya estamos las tres penínsulas mediterráneas unidas por el clima, el paisaje, los cultivos y los ministros banqueros, de los que se espera lo que he dicho y no lo contrario: que para salvar a los bancos terminen de hundir al país. En fin, valer para todo es lo que tiene el haber estudiado antes. Ya se lo digo yo a mis alumnos: que no lo dejen, que, si perseveran, conseguirán títulos y posición, y una vez conseguida la posición ya da lo mismo lo que uno sepa hacer. Vamos, que casi no importa. Fíjese, si no, en el nuevo ministro de Justicia, que después de ser el alcalde más gastón del país entra por la puerta grande en el gobierno de la Austeridad. Claro, una vez que uno ha demostrado que sabe gastar no tiene ningún problema en demostrar que sabe no gastar. Lo importante es saber. Haber estudiado, que es lo que les digo a mis alumnos. Sin embargo, a veces me corrigen y me dicen que no todo es colocarse, que también puede uno dar un braguetazo. Y me ejemplifican su órdago a mi tesis con la inminente promoción a alcaldesa de la concejala de Medio Ambiente de la ciudad más contaminada del Estado. «Aunque se parece, este no es el mismo caso, me explican. Ella está está ahí por ser la mujer de quien es». Yo les acuso de sexistas, de no creer en el la valía «per se» de las mujeres, pero ellos se ríen y me parece que no logro convencerles.

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