Maestros

Ya tenemos el apocalipsis encima. Los resultados de las últimas oposiciones a maestros en Madrid revelan que el 86% de los aspirantes no pasan una prueba con contenidos propios de un curso de sexto de Primaria. De momento no he oído a nadie echarle la culpa a la LOGSE (aunque saldrán algunos) aunque sí hemos escuchado a un dirigente sindicalista disculpando a los opositores con el mismo argumento que usa cualquier estudiante de bachillerato: es que lo que les han preguntado son cosas que se estudiaron hace mucho tiempo y se olvidan.

    El sindicalista, desde luego, mejor que se hubiera callado. El 70% de los aspirantes no sabían explicar qué significan escrúpulo, disertación, éxtasis y pronóstico y el 93% no manejaba bien el sistema métrico decimal, cosas ambas que no es que se aprendan y se olviden sino que, si a los 25     años no se conocen, es que nunca se han aprendido.

    Antes de que Wert utilice los datos para arremeter contra la LOGSE y los socialistas tendríamos que considerar, primero, si tenemos certeza estadística de que los aspirantes a maestros formados antes de la LOGSE tenían los conocimientos de marras (lo que es imposible de conocer) y, segundo, que desde la marchesiley todas las leyes educativas no han hecho sino insistir en que en las escuelas e institutos los alumnos tienen que formarse en la adquisición de saberes disponibles. No conocimientos muertos (los famosos reyes godos) sino vivos como el manejo de los mapas. Pero si el 70% de los opositores no conocen los límites de las comunidades autónomas es muy probable que nunca hayan manejado un mapa, lo que va en contra de todo lo legislado en las últimas décadas.

    Así las cosas podemos buscar la responsabilidad en las escuelas de Magisterio, en donde es casi seguro que no se enseñan este tipo de cosas.

    ¡¿Cómo?!

    ¿Es que en Magisterio se enseña cómo enseñar el sistema métrico sin utilizarlo?, ¿es que se enseña cómo enseñar a disfrutar con el lenguaje sin utilizar la palabra éxtasis?, ¿es que se enseña cómo enseñar a disertar sin utilizar la palabra disertación? Lo significativo es que, se enseñe lo que se enseñe en Magisterio, finalmente «todos aprueban». Y no lo digo yo, sino Imbernón, que vive de eso: http://fimbernon.blogspot.com.es/2013/03/normal-0-21-false-false-false-ca-x-none.html?spref=tw

    Mal asunto. Como es seguro que si algún enseñante de Magisterio lee esto, no tardará en darme para el pelo y como es evidente que la responsabilidad es como el peor de los criminales (nadie la conoce, nadie quiere tenerla cerca) lo mejor es abandonar ese camino y señalar qué es para mí, lo peor de todo.

    Que resulta ser que estos datos demuestran que la gran mayoría de los que aspiran a ser maestros han demostrado hasta ahora no tener la curiosidad que es exigible a una persona cuyo papel principal es despertar en los niños la curiosidad por el saber. Eso o que saber las provincias por donde pasa el Guadalquivir debamos considerarlo un conocimiento propio de expertos.

    Y lo peor de lo peor es que sigue habiendo miles y miles de jóvenes que, a falta de otro horizonte de trabajo, confían su proyecto de vida en aprobar una oposición a la administració pública.

    Pero eso es harina de otro costal.

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