Lourdes

Publicada el 18 de noviembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


El domingo, buena parte del país acudirá a las urnas como el que va a Lourdes. Postrado en la cama por un mal incurable, cualquier peregrino aceptaría perder la visión de un ojo, el sentido del oído y los dedos gordos de los pies con tal de volver a respirar a pleno pulmón, aunque sea cojeando. La mayoría de los españoles sospecha que con el PP algunas cosas van a ir a peor. Subirá otra vez el IVA, bajará todavía más el despido, los convenios colectivos dejarán de ser colectivos y a lo peor ni convenios, todo el mundo volverá a cuidar de sus enfermos sin esperar ayudas públicas, en los colegios se olvidará que los malos alumnos suelen ser antes pobres y luego malos, y así algunas otras cosas. Pero todo se dará por bueno si vuelve a haber trabajo. Al fin y al cabo, en veinte años de gobierno el PSOE no ha reducido -al contrario- la distancia entre los más ricos y los más pobres, no ha hecho de éste un país productivo y se ha convertido en una burocracia más, tan plagada de mangantes como la derecha. Así que no cuesta tanto dejarle de votar. Por otra parte, ¿y si fuera verdad que quienes los tienen van a invertir sus millones en cuanto gane Rajoy? No es muy probable porque rentúa más apostar contra los países en «los mercados» que montar una empresa, pero en el desierto, a punto de morir de sed, un valle entre las dunas parece un pantano de agua fresca. Dudo que Rajoy crea en serio que su cara de no haber contado un chiste en su vida pueda despertar la confianza de alguien, como dudo que la solución dependa de que alguien confíe en él y como dudo que Rubalcaba hiciera algo diferente de lo hecho hasta ahora. Y, además, no creo en los milagros ni en lo que pasa en Lourdes. Por mi parte, considero llegada a hora de decir que no estamos de acuerdo con todo este tinglado.

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