Inside job

Publicada el 6 de enero de 2012 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

 

"Inside job» es el título de un documental que se ve como una película. Como en cualquier ficción el espectador le coge cariño a los buenos y se carga de razones contra los malos. Es sabido que en muchas películas de «jólibud» los malos son maniqueamente malos a propósito. Los cineastas los hacen así para que el espectador descargue contra ellos la ira que no puede descargar contra su jefe o contra su pareja. Desde el punto de vista psico-social estas películas son saludables aunque desde el artístico no merezcan mucho la pena.. En «Inside job» pasa lo mismo. Una primera diferencia, no obstante, es que los malos son muchos más que los buenos. La película va, en realidad, de los malos. De cómo financieros cabrones se cargan la vida de millones de personas que se endeudan, caen el paro o viven en tiendas de campaña por su culpa. De cómo, además, llegan al gobierno yanki e imponen la ley de no hacer leyes contra sus tropelías (desregulación se llama a eso), de cómo mienten como bellacos y ayudan así al hundimiento de Islandia y de cómo ocupan puestos en prestigiosas cátedras universitarias privadas. En «Inside job», y esta diferencia es sustancial, los malos no son de mentiras. Tienen nombres, apellido y rostros con los que identificarlos. Lo que nos cuenta es tan real como los documentales de los leones que descuartizan a cervatillos vivos. Algún malo se queda en un sonrojante fuera de fuego durante la entrevista que le hacen. Muchos otros no contestan al entrevistador. Ignoro cómo es posible que no hayan pagado de forma cruel y al estilo americano las iras de los que han jodido a base de bien. Si fuera de verdad una película, ya lo habrían hecho.

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