De negocios y derechas

Publicada el 11 de mayo de 2012 en El Día de Castilla-La Mancha.


Lo de Bankia tiene que servir para admitir de una vez por todas que ser de derechas no es garantía suficiente para saber hacer negocios. O sea, que ser de derechas no es una ventaja para hacer negocios a la manera en que una dotación genética favorable es imprescindible para ser un deportista de elite. En realidad, lo que se da es lo contrario: una vez que me dedico a los negocios, me hago de derechas, ya que el pensamiento económico liberal me permite hacer cosas que no podría hacer si fuese de izquierdas. Al menos si hablamos de aquella vieja izquierda con una conciencia social que ya hubiéramos querido ver en más de un pontífice. Esto que estoy diciendo puede parecer una simpleza, pero algo me dice que es bueno poner los puntos sobre las íes. Quienes han llevado a la entidad a la quiebra se llaman Miguel Blesa y José Luis Olivas y son del PP. O sea, de derechas. Eran el presidente de Cajamadrid y de Bancaja. Algunos análisis dicen que el fiasco tiene que ver con el uso que Esperanza Aguirre y Francisco Camps hicieron de las cajas, utilizándolas como medicina para satisfacer sus respectivas megalomanías y sus ganas de seguir mandando, al modo en que se ha hecho en otras tantas taifas de este país exhausto de ladrones que jamás estarán entre rejas. Pero no solo fue por eso. Con la complacencia (como dice ahora el PP) del presidente del Banco de España, Fernández Ordéñez, a quien solo se le oyó decir que había que bajar los sueldos de los obreros, como si lo suyo fuese ser ministro de cualquier cosa en lugar del tipo que tenía que dedicar sus horas de trabajo a vigilar que Blesa y Olivas hicieran bien el suyo; con su complacencia, digo, estos inútiles simplemente lo hicieron mal. Lo que pasa es que nadie les pedirá responsabilidades. Ni los echarán a la calle (Blesa ya se ha ido con un despido equivalente a lo que ahorraremos durante varios años con las cartillas sanitarias de los inmigrados). Ni les dirán que devuelvan los «bonus» cobrados por hacer un trabajo tan «malus». No sé si el Estado recuperará alguna vez los entre 30.000 y 80.000 millones (depende de quien publique el cálculo) que ha metido en ese banco, pero mientras a los ciudadanos nos están jodiendo para ahorrar cantidades ridículas en comparación con esas cifras, a Rajoy acaban de convertirlo en el primer presidente rojo de derechas. Porque, dejando aparte el neoperonismo de Kirchner, lo de nacionalizar ha sido siempre cosa de rojos. Tampoco esto figuraba en el programa de Mariano, que, no obstante, acaba de desmentir en su facebook que esté estudiando la letra de «La Internacional».

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