Universidad

Publicada el 27 de marzo 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Seguramente, es una buena noticia que la Universidad esté en pie de guerra. Pidan lo que pidan. Ya sabemos (los estudiantes todavía no) que la vida termina devorando a los revolucionarios y en las personas casi nunca queda gran cosa del ardor de la batalla juvenil, aunque la causa por la que disputan (la democratización en 1956, un poco de todo en 1968) termine llegando a buen fin. No puede decirse hoy que toda la Universidad esté alborotada pero en algunas sí se está armando ruido. De las protestas iniciales, los medios de comunicación hacen flotar el temor de los jóvenes a que la universidad llegue a manos privadas. La verdad es que viendo cómo se manejan algunos bancos la idea sería para echarse a temblar. Pero creo que no hay para tanto. Hace treinta años ya se decía lo mismo y ni entonces ni ahora hay empresarios dispuestos a hacerse cargo de un monstruo como la Universidad pública. En cuanto a los de fuera, menos que temer. Los jeques viejos y nuevos compran cosas que dan postín, como equipos de fútbol, y si es posible de relumbrón. ¿Pero quién va a querer quedarse con una universidad que, si es la mejor del país, es sólo la 188 del mundo? No hay que tener miedo a que se cambie de dueño, ni a que los empresarios quieran imponer las asignaturas. Ellos prefieren seguir a lo suyo y enseñar a los egresados que contraten lo que tienen que hacer en el tajo. A lo que hay que tener miedo es a que sigan estando tan abajo en todos los escalafones y a la falta de imaginación (y de otras cosas) que achaca todos los males a la falta de dinero.

Escribir comentario

Comentarios: 0