Salida de emergencias

Publicada el 1 de abril de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Las autonomías son un ejemplo de creatividad legislativa. A veces, un mal ejemplo. Establecen normas sobre tantas cosas que pronto se van a quedar sin nada que regular. Me escribe un lector para decirme que recibió un escrito de la consejería de Política Territorial instándole a dejarse inspeccionar la salida de emergencias. De su local, se entiende. Mi lector dispone de un local con una salida, que usa indistintamente para salir con y sin prisas, y salvo súbito ataque de ceguera es imposible perderla de vista desde cualquier punto del interior. No obstante, se acerca a las oficinas y allí le dicen que ellos entienden de carreteras mas no de urgencias, que acuda a Industria y que sobre cómo aquellos le han escrito en un papel suyo lo ignoran. Piensa mi lector que pueda ser que los papeles, que se saben a punto de desaparecer, andan trastocados y se cambian solos de oficina para sentirse útiles. Mi lector acude al nuevo destino y allí se sorprenden del extraño papel y de su particular contenido. Le recomiendan, no obstante, un par de empresas especializadas en inspeccionar salidas y mi lector sospecha que está ante la típica marrullería del alto cargo con un primo titular de la empresa inspeccionadora. Llama, no obstante, y ocurre entonces que él les da la buena nueva. Que ellos son los llamados a cobrar mano de obra, tasa, desplazamientos e iva por algo que ni siquiera sabían que sabían hacer. «¡Albricias! ¿Y cuánto dice usted que podemos cobrarle?», dice mi lector que le preguntan. Naturalmente, les manda al cuerno y me escribe a mí y yo le prometo contestarle en esta columna. Amigo lector: usted ha tenido una premonición. Lo que le piden es una gilipollez, pero como todas ellas, pronto se hará realidad.

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