Que no la cierren

Publicada el 5 de junio de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Si leyó usted la columna de Paco Page el sábado de la semana pasada, no hace falta que lea esta. Vaya a la primera página y lea el periódico como es debido: desde el principio.
Pero por si acaso no lo hizo, diré, para empezar, que no sé si llego tarde. Aunque no sé si es posible llegar a tiempo. La noticia que me ocupa es que quizás La Tribuna de Cuenca está a punto de desaparecer. Cualquiera que lea los periódicos de vez en cuando pudo empezar a suponerlo hace unas semanas, cuando se hablaba de crisis financieras, deudores difíciles y cosas por el estilo. Pero siempre quiere uno creer que la voluntad de las personas puede ser superior a la inevitabilidad de los acontecimientos, sobre todo cuando éstos son nefastos. Un periódico de provincias puede ser el sustituto de un patio de vecinas que se ha hecho un poco grande para seguir hablando a voces; un álbum de fotografías de campeonatos alevines de cualquier cosa; una colección de los mismos señores firmando las inauguraciones del día o inaugurando las firmas de la semana o el lugar donde mirar la cartelera antes de salir de casa, aunque generalmente es más que eso, y por eso existen intereses para mantenerlos o para hundirlos. Pero, sea lo que sea, La Tribuna debe seguir estando en el mostrador del bar donde desayuno porque lo contrario sería una pista para pensar que, por mucho que se diga, la ciudad en la que vivimos no va a más, sino uno poco a menos cada día.



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