Público y privado

Publicada el 9 de julio de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

No deja de sorprenderme la particular relación entre lo público y lo privado que mantenemos en este país. Hace años convertimos la banca pública en privada para propiciar la creación de una nueva hornada de riquísimos negociantes y para renunciar a que sus beneficios nos beneficiaran a todos. La magnitud de la liberalización de nuestra economía la seguimos descubriendo poco a poco cuando, casi de refilón, nos enteramos de que en otros países el Estado tiene cosas que decir sobre algunas de sus empresas. Las sanguijuelas que roban el dinero de todos siguen siendo clase alta entre los ladrones (y entre los otros) y, a diferencia del salteador de graneros al uso, los grandes cacos no solo no son expulsados de la sociedad sino que siguen dirigiendo las instituciones que saquean. La enseñanza privada no necesita muchos subterfugios para mandar a los inmigrantes pobres (a los ricos se los queda) a la enseñanza pública, mientras los gobernantes hacen como que no se dan cuenta. La prensa, en fin, decía ayer que los médicos de la sanidad pública no practicarán abortos pero que las ciudadanas que quieran, serán atendidas por médicos de la sanidad privada. Me pregunto qué hará que a estos médicos no les importe mancharse las manos y la conciencias, y si es posible (que no lo sé) que haya médicos con distintas conciencias según la hora del día. Todo esto es muy complicado. No sé si habrá también un Dios público y un Dios privado y, si es así, quién juzgará a quién y quién será más indulgente. Al menos conmigo.

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