Málaga

Publicada el 20 de febrero de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.



Cuando se unieron las cajas de Cuenca y Ciudad Real pocos sabían de diseño y el logotipo resultante (decíase que preñado o mamario, con tanta «ce» empitonada) sirvió de chacota general. Por entonces se hablaba con la habitual resignación de que nuestros dineros se iban a Ciudad Real y yo -imberbe e ignorante- apenas lo comprendía. Mis dineros, desde luego, no irían a ninguna parte porque aún me faltaba tenerlos. Luego se dijo mucho y prolijo que Toledo ganaba a manos llenas lo que Cuenca perdía con la creación de la CCM. Que los sueldazos de los ejecutivos se gastaran a las orillas del Tajo era el menor de los lamentos, pero como las cajas son ese lugar mistérico donde coyundan el dinero y la política, nada de lo que oí llegué a verlo escrito. Ahora debo a Rajoy y Antena 3 haberme enterado de que los rumores sobre la ruina de CCM eran ciertos. No sé si entristecerme porque los políticos hayan gestionado mal la CMM o porque, como los maridos cornudos, tenga uno que enterarse fuera de lo que pasa en casa. De lo demás, aunque sigo como cuando imberbe, barrunto que el Banco de España ha dispuesto que Unicaja absorba a la CCM porque con el PP de por vida en Madrid y Valencia no hay PSOE que se entienda en lo de trajinar los negocios de la política, o al revés. Los grandes sueldos se gastarán cerca del Guadalmedina y supongo (cándido de mí) que se saldarán los despachos de caoba al norte de Valdepeñas. Nuestras ciudades cambiarán el rojo por el verde pero no creo que sea en cantidades iguales y algunos despachos de melamina irán a los puntos limpios. Desde mañana, en fin, el bacalao se partirá en Málaga.


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