Los militantes

Publicada el 8 de mayo de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Me dicen que los partidos políticos ejecutan la consigna de que sus miembros se infiltren en las organizaciones ciudadanas. El resultado es que las organizaciones languidecen primero y desaparecen después, ya que los ciudadanos desconfían de esos militantes que juegan a llevar el agua de lo que se discute al molino de su partido. Algunas veces ocurre, incluso, que los partidos destrozan a las organizaciones, las escinden, las hacen desaparecer. Los partidos políticos son una conquista del sistema liberal pero de ahí a que lo monopolicen hay una distancia muy grande. Los medios de comunicación juegan a favor de esta corriente al presentar una sociedad en la que la pluralidad se identifica con la existencia de dos o tres partidos políticos. Como si todas las opiniones sobre todos los temas que le pueden afectar a usted o a mí pudiera resumirse en dos sistemas de ideas o tres. A veces, los partidos hacen como que recaban la opinión de la ciudadanía afín para configurar sus programas, de forma que su sistema de ideas se organizaría de abajo arriba. Pero se sabe que de forma general las cúpulas de los partidos proponen los eslóganes y los militantes se los creen y los difunden. Su presencia, pues, en las organizaciones ciudadanas no ensancha la representatividad sino que busca domesticarla, reducirla a conmigo o contra mí. Por eso los ciudadanos en su papel de ciudadanos huyen de los que son, sobre todo, militantes y dejan las ciudades indefensas ante las ocurrencias (y tantas veces los malos usos) de sus dirigentes. Ahora que nos llegan unas elecciones bueno está escribir estas palabras, que se las llevará el viento.


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