La realidad y sus previsiones

Publicada el 21 de enero de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

D
espués de haber asistido a la primera guerra televisada, la primera revolución coordinada por twitter, el primer premio Nobel preventivo, etcétera, en España estamos viendo por primera vez cómo las previsiones han conseguido que la realidad se adaptara a ellas y no al revés, como parecería menos ilógico. Los ciudadanos hemos hecho caso a los periódicos y a los camareros y hemos decidido acabar con el negocio de la hostelería. Yo mismo tuve hace quince días mi primera duda. No sabía si me apetecía un cortado con un churro o un cigarrillo winston, si tenía hambre o dependencia de la nicotina. Ahora que lo pienso, yo creo que tenía hambre. Si no, no le hubiera quitado el bocadillo al colegial aquel que pasó a mi lado pensando en él sabrá quién. Pero por adaptarme a las previsiones decidí fumarme un winston y no pasar al bar consiguiendo así, además, que amigo Etelvino sea un poco más pobre que el año pasado. Claro, que lo mío no tiene importancia en comparación con lo que hace ese que después de tomarse media caja de botellines le dice al camarero que sale a fumarse un cigarro y que ahora vuelve. Naturalmente, el tipo no vuelve, pero no porque sea un sinvergüenza sino porque quiere contribuir a que la realidad se adapte a las previsiones y, por ende, a la ruina de los hosteleros. En el fondo es un buen ciudadano. Se dice que los médicos van a empezar a diagnosticar los uñeros como si fuesen bronquitis crónicas para subrayar la inutilidad de la ley y sumarse así a las previsiones pero enfrente tienen a la ministra, que no entiende nada de previsiones y los tiene amenazados. Así que en esas están. Ya veremos.

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