La porra

¡Qué buen momento es éste para meterse con el alcalde! Y con los concejales. Y con el Partido Popular. Y con su secretaria general, que no deshace ni un solo entuerto, lo monte Fabra, Aguirre, Gallardón, Valera o Chiquito de la Calzada. Pero el alcalde me cae bien y me parece que ya debe de estar lo bastante arrepentido de haberse postulado para el puesto como para que venga yo a recordárselo. En los bares se comenta que después de haber deshecho todo lo que habían empezado los de antes, los nuevos (o sea, éstos) van y se paran. O bien lo que ocurre es que llevan con mucho sigilo lo que sea que estén haciendo con los viejos y nuevos proyectos para la ciudad (que seguro tienen que llegarán a viejos: en eso larga es la ventaja que nos llevan a los mortales). Nada se sabe de lo de Carretería, la plaza del Mercado, los remontes, el 2016, la vía rápida entre La Estrella y MacDonald´s, el carril bici (¿o fue el parking-bici lo que se prometió?)... y la confianza de la ciudad en sus líderes. Para una cosa, en fin, que se deciden a hacer, incluso sin que estuviera previsto que lo hicieran, quedan mal entre ellos y resuelven la disputa como niños de colegio, sacándose la lengua y chivándose al maestro. ¡Qué momento para meterse con el alcalde y con los suyos (suponiendo que lo sean)! Pero es mejor no hacerlo y dejarlo estar porque ahora la ciudad está entretenida con la porra que ya se ha empezado a montar en algunos bares. Se trata de apostar si el alcalde llegará al final o habrá antes cambios en eso que se llama la correlación de fuerzas en el consistorio.

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