Kagame

Publicada el 16 de julio de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

¿De qué cree que pueden hablar César Alierta, el presidente de Telefónica, Kagame, el ídem de Ruanda? No. No es un chiste de Chiquito. Ambos forman parte de una comisión internacional donde se habla de la Banda Ancha, algo que en Ruanda tiene que ser más exótico que una barretina en el Bernabéu. La razón es que por Ruanda se exporta a Europa el coltán que se produce en el Congo. El coltán es imprescindible para los teléfonos y los ordenadores (he ahí lo de la banda ancha) y si se exporta por Ruanda es porque Ruanda lo roba al Congo a través de milicias que primero abren en canal a sus víctimas y luego las atan con sus propias tripas. La situación es parecida a la de finales del siglo XIX, cuando Leopoldo II de Bélgica redujo a la mitad la población del Congo para hacerse rico con la producción de caucho. Ayudado por un personaje como Stanley («¿doctor Livingstone, supongo?») que le cortó el rabo a su perro, lo cocinó y se lo dio luego para que se lo comiera, el belga tenía funcionarios que si encontraban una hoja en el suelo del patio recién barrido por una esclava, ordenaba que decapitaran a una docena de ellas. A diferencia de Leopoldo, que nunca estuvo en Africa, Kagame ha asesinado a punta de metralleta a centenares de hutus y se esconde detrás de su cargo de jefe de Estado para no ser detenido por genocida. A este jefe de Estado lo recibe hoy Zapatero, que ayer decía que para salir del lodo tenemos que «trabajar, y trabajar mucho». Si su trabajo es facilitar a Kagame los contratos y los contactos que le permitirán seguir siendo un criminal, más vale que se tome un día de descanso.

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