Hombrecillos

Publicada el 13 de marzo 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

En uno de los relatos que aparecen en Los objetos nos llaman, Juan José Millás cuenta que su madre veía el mundo lleno de hombrecillos. Me parece sorprendente que la madre de Millás tenga quince años, pero no creo que sea imposible dado que el mundo en el que vive parece que se rige por reglas diferentes a las del resto del mundo. De hecho, que la madre de Millás tenga quince años me parece infinitamente más probable que los jóvenes a los que escuché hablar el otro día hayan leído alguna vez a Millás. Pero como ambos coinciden en ver el mundo lleno de hombrecillos, debo pensar que la madre de Millás es un pimpollo en la flor de la vida. Aquel círculo de jovencitos comentaban que un hombrecillo les había dicho no sé qué y yo, que jugué a hacerme el invisbile me enteré a vuelta de minutero de que el hombrecillo era un cabo de la guardia civil al que conozco bien y que se parece más a Hulk que a José Mota. El caso es que desde entonces cada vez que veo charlar a gente de entre quince y veinte años me acerco a escucharlos y por eso puedo asegurar que su mundo está lleno de hombrecillos y mujercillas. No existen más categorías. O se es uno de ellos o se es un hombrecillo. No me quejo de la nueva simplificación del lenguaje, que seguro que terminará por triunfar, sino de la simplificación a la que estoy seguro de que me someten cuando hablan de mí. Así creo que seguiré siendo invisible. Antes transparente que diminuto.



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