Garoña

Publicada el 26 de junio de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Con los residuos generados a esta fecha por las nucleares de todo el mundo, el planeta está sometido a una amenaza que escapa a la dimensión humana. Será cuestión de suerte que algún movimiento geológico no rompa los contenedores de alta radiactividad que hay por ahí. El plazo para que eso ocurra es de decenas de miles de años, así que poco importa seguir produciéndolos diez, veinte, cincuenta o cien más. Sobre el peligro presente, mejor no decir nada. Uno tiene que olvidarse de Chenorbil como de que la enfermedad nos acecha siempre silenciosa, aunque, a la vez, haya que hacer lo posible por conjurar ambos peligros. Por otro lado, el ecologisgta Lovelock ha dicho que el mundo subdesarrollado no tiene tiempo para esperar a las energías renovables. Si los países pobres quieren dejar de serlo tienen que recurrir a la nuclear. Es decir; si lleva razón no es una cuestión de ecología frente a economía sino de una inevitable desmembración de la izquierda, que desde ahora no podrá defender a la vez una cosa y su contraria. Se demuestra de nuevo que ser de derechas es mucho más cómodo. Los escrúpulos del capitalismo no alcanzan a pensar en las generaciones futuras ni en la miseria que crea en las actuales. Es suficiente con estar seguro de que se ha defendido la libertad de mercado para dormir tranquilo. En fin, que se comprende bien por qué cerrar o no Garoña no es cuestión técnica para un gobierno de izquierdas y también la solución de Zapatero, que aunque será tildada de salomónica, en el fondo no lo es tanto, ya que el rey judío sabía que había una madre verdadera pero aquí no encontramos ni siquiera una de alquiler. Lo más parecido son las próximas elecciones.


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