Esos niños

Publicada el 24 de julio de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

Los niños fueron torturados desde los tiempos más remotos y de las formas más severas incluyendo, naturalmente, el asesinato, muchas veces impune. Las cosas cambiaron con Rousseau (léase rusó) y sus colegas de la Ilustración, en el siglo XVIII, de donde parte todo lo que somos hoy. Rousseau estableció que el hombre es bueno por naturaleza (o sea, cuando nace) y, por lo tanto, en ese momento (cuando es un niño) es inocente. Si un hombre deviene luego asesino será por la influencia negativa de la sociedad pero no porque la semilla del mal navegara por su sangre. Esta idea tuvo tanta fuerza que desde entonces no se ha construido ninguna norma que afecte a los niños y que no parta de esa base. Las opiniones de los mil expertos (reales o suspuestos) que han hablado tras los últimos acontecimientos de la violencia colectiva ejercida por niños sobre niñas también se han basado en ello y todas las propuestas de futuro incluyen actuar sobre el entorno, lugar de donde se cree que los niños han tomado, primero, las ideas de cómo cometer delitos de adultos y, segundo, la certeza de que, como niños, sólo recibirán castigos de niños. Queda por dilucidar si el entorno de hoy (tan grande como el mundo) es más ingobernable que el de los tiempos de Rousseau, si disponemos de expertos capaces de domeñarlo, si tenemos que adelantar la fecha en la que hemos decidido que al entorno le ha dado tiempo a pudrir la pureza de los niños y por qué a los padres de las niñas asaltadas no les hacen los periódicos y los presidentes tanto caso como a otros padres.

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