El traje de ministro

Publicada el 15 de abril de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


Cuando un hombre es nombrado ministro lo primero que hace es ponerse el traje que se guarda en el pequeño armario que tienen los despachos de todos los ministros, esa pequeña puerta que hay en el rincón de la derecha según se ponen los fotógrafos para hacer los retratos iniciales. Como el de Superman, ese traje les transmite poderes y, sobre todo, les cambia la personalidad. Dicen algunos que los poderes se los da el BOE en lugar del traje, pero no está demostrado. Lo de la personalidad, sí que se la cambia el traje. Igual que Superman deja de ser un alfeñique para convertirse en un héroe grandioso, así los ministros dejan de ser cualquier cosa para ser ministros. Gómez era sindicalista antes de ponerse el traje, pero cuando se lo puso dejó de serlo. Ahora defiende que los trabajadores tendrán que ganar menos durante unos años para que podamos superar el bachecito este puñetero. Parece que ya no piensa en que son las grandes fortunas las que deben dejar de ganar un poquito y se ha apuntado a lo de todo el mundo. Debe de ser eso que llaman pensamiento único. Lo demás son disparates, dicen ellos. La noticia de ayer es que Telefónica quiere despedir a 6000 españoles porque la división patria no le sale rentable (no así la neocolonial en Sudamérica) y el ministro sale al quite diciendo que seguro que se avienen un poquito a razones, como han hecho otras veces. Ya sabemos todos de qué hablan: otras 6000 prejubilaciones. Y de lo que se dijo en su día sobre este asunto, nada hubo. Como de costumbre. Lo que hace un traje de ministro.

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