Callejero

Publicada el 24 de julio de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

La revisión del callejero bajo el antiguo lema de «paz y amor» a la que parece que se aprestan los tres grupos del ayuntamiento de Cuenca, tiene pinta de esperpéntica. Habrá que empezar por Alfonso VIII, que mató y ordenó matar a unos cientos de musulmanes, lo que está mal por violento y por poco respetuoso con la multiculturalidad. Su nombre podrá ser sustituido por el de Berenguela, su hija mayor, lo que mantiene el recuerdo del asesino sin citarlo y, por ser mujer, da doble puntuación en caso de empate. Seguiremos con los Reyes Católicos, que además de no corresponderse con el carácter aconfesional de la Constitución, fueron la leche de intolerantes y un rato pendencieros. Como de su descendencia no puede uno fiarse, su nombre sería sustituido por el muy solidario de Víctimas de Isabel y Fernando, y si se considerase de mal fario el nombre de víctimas para una calle, propondremos el de Adán y Eva, los primeros refugiados de los que se tiene conocimiento, y acreditados practicantes del amor. Adiós a Alonso de Ojeda, descubridor, sí, pero también conquistador y eurocéntrico, y responsable de la muerte de indígenas de América (y de algunos de Europa). No sé si a Colón lo mantendremos y supongo que prescindiremos del Duque de Ahumada y algunos otros poco ejemplares. En cuanto a los nuevos ilustres, ignoro los méritos de la propuesta Almudena Grandes, a quien distinguiríamos sin que lo hayan hecho todavía en su pueblo, y los deméritos de J.K. Rowling, más conocida entre los conquenses del futuro; Diana Krall, que me gusta mucho a mí, o Isabel Torres (Cuenca, 1905-Granada, 1998), científica que no prosperó más por la penuria patria de la posguerra pero que se dedicó con ahínco y éxito a la elaboración de dietas.


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