Best-seller

Publicada el 18 de junio de 2009 en El Día de Cuenca y otros, supongo.

 

Los adolescentes ya se sabe cómo son. Tan volubles en sus gustos, tan manejables en sus preferencias que la industria del libro (¿a que el sintagma parece una paradoja semejante a aquella otra del pensamiento navarro?) ha conseguido varias veces congregarlos por centenares a las puertas de las librerías. El objetivo era hacerse con los primeros ejemplares de algún episodio de la saga de Harry Potter, y hacerlo pronto por si la magia del gafotas se esfumaba si no se leía con presteza (cuando los chicos crecen, hacen colas que dan dos vueltas a la manzana de la Fnac para conseguir entradas de Springteen, pero eso es otra cosa). Por lo común, a los adultos no se nos trata de la misma manera, pero ayer casi ocurre porque se puso a la venta el tercer libro de Millenium, última novela de un noruego que escribió tres librotes de gran tamaño y títulos largos antes de tener la mala pata de morirse. El personaje más singular es una dudosa heroína, una chica anoréxica y de aspecto andrógino, maltratada de pequeña y criada en cualquier sitio, borde, desconfiada y absorbente, una suerte de pícara de estos días dotada de una inteligencia prodigiosa para la informática, el equivalente al mercadillo del siglo dieciséis en lo tocante a los lugares donde mejor puede uno afanar lo ajeno. El asunto fue noticia de los informativos desde el miércoles y, sin descartar que para conseguirlo la propia industria del libro haya utilizado todas las trapacerías propias del peor capitalismo, parece buena noticia que la venta de un libro sea noticia. Y eso que ya los enciclopedistas del XVIII aseguraban que casi todo el mundo leía novelas, por más que fuese un género sin ningún valor en sí mismo.


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