Amputaciones y parte médico habitual

Publicada el 3 de diciembre de 2010 en El Día de Cuenca y otros, supongo.


La flebitis no baja y la insuficiencia coronaria no cede, así que el enfermo continúa en estado crítico según informa el equipo médico habitual. Los telediarios de hoy se parecen una barbaridad a los de hace treinta y cinco años. Abren con el parte médico del enfermo. Los tiempos que corren, seguramente también se parecen a aquellos. Como entonces, nadie dice en voz alta que desea que se muera ya el enfermo, pero hay una legión esperando que palme para llegar pronto al poder (suponiendo que detrás de esa palabra exista hoy algo distinto a calzarse un coche oficial). Lo que ha cambiado es el enfermo, la enfermedad y el equipo médico. El enfermo es la soberanía del país; los síntomas de la enfermedad, el índice de la Bolsa y el precio de la deuda pública; y la enfermedad misma se llama capitalismo vergonzoso. El equipo médico, en fin, es el gobierno, que amputa aquí y allá a ver si el enfermo no hinca el pico. Si sobrevive quedará irreconocible, como si lo hubiese pillado un tranvía. Y si no, también. He ahí el drama de la medicina desde los tiempos de Galeno. Zapatero prefiere dirigir el serrucho que demedia el Estado del Bienestar a perder el tiempo con las bravatas de Chávez, pero acude a pedir el circo de 2018 porque el fútbol es asunto muy capital (Casillas y Zapatero al mismo nivel o lo que decía antes sobre el poder y el coche oficial). ¿Habremos de recurrir a Wikileaks para saber si el gobierno está jugando sucio para quitarse a los especuladores de encima, como si fuesen los familiares de José Couso, o admitimos humildemente que está amputando, simplemente porque no puede con ellos?

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