Hepatitis

Admito que la fotografía tiene algo de electoralista. Según se van acercando las elecciones, Pablo Iglesias tiene que salir de las pantallas y bajar a la calle. Los florianos y  marhuendas podrán decir que el líder de Podemos se parece cada vez más a un candidato como cualquier otro. Rajoy se fotografió a la puerta de una oficina del INEM -aunque sin acercarse a ningún parado, no se sabe si por higiene o por otra razón- y ahora Iglesias lo hace con los enfermos de hepatitis C.

      Bien.

     Sin embargo, esta misma mañana he escuchado a alguien decir que Podemos es el partido de la esperanza. Alguien que no tiene nada que ver con la política pero que, como cualquier español, de Rato para abajo, sabe que millones de personas las están pasando putas. No sabemos qué hará o qué podrá hacer Pablo Iglesias, pero no hace falta ser el más listo de la clase para salir a la calle a recoger la desafección de tanta gente. En cambio, hay que ser de los más tontos para dejarse robar la cartera de una manera tan simple. ¿Cómo se pueden regatear novecientos millones para salvar a cincuenta mil personas y tardar dos días en darle a Florentino los casi mil quinientos que costó Castor para que ni él ni sus socios perdieran un céntimo? Eso sin hablar de los bocados que se llevaran las concesionarias de las aznarautovías y, por supuesto, sin pasar a mayores descalabros financieros que hemos tapado de inmediato para evitar no se sabe qué colapsos.

     Aunque ahora los gobernantes y, sobre todo, los voceros que se buscan entre contertulios y otros creadores de opinión, tratan de darnos clases de Economía para decirnos que las cosas van como tienen que ir y que debemos votar a los de siempre para evitar la catástrofe, los gobernantes y los contertulios deberían comprender que hay millones de personas viviendo en la catástrofe desde hace tiempo.

     Para ellos, peor no pueden ir las cosas.

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