El pacto

Todo parece indicar que la idea de la gran coalición lanzada por Felipe González es la última gran propuesta para detener el independentismo catalán. Si los dos partidos grandes acuerdan un modelo para mantener la unidad del Estado seguramente, en Cataluña se hablaría de frentismo, de agravio descomunal, gran humillación, etcétera, pero desde Madrid se confiaría en que el mantenimiento del modelo pactado terminaría por hacer retroceder los entusiasmos separatistas, al menos con el tiempo.

     Sin embargo, hay muchas cosas de las que hablar. La primera, cuánto tiempo tardaría cualquiera de los dos partidos en introducir fisuras en el bloque con tal de ganar las siguientes elecciones. Sospecho que no mucho, considerando que, gracias a nuestro sistema electoral, los votos que se introducen en Cataluña valen cien veces más que los que se introducen en Castilla.

     La segunda, si el pacto por el Estado incluiría dejar de hacer el paripé con la política económica y admitir a dúo que la pobreza, el paro y la desigualdad social no están en el programa de quien manda sobre los gobiernos. Esto sería muy interesante porque establecería de una vez por todas qué cosa es el sistema y o bien haría que la población se entregase en masa a la resignación o bien abriría la puerta a opciones políticas verdaderamente alternativas y ya claramente antisistema... porque cualquier cosa lo sería.

     El asunto que más me preocupa es, sin embargo, otro. Confío en la capacidad del ppsoe para acordar un frente antiautonomista y desigualitario. Pero no me queda claro en qué términos se pactaría el recorte de libertades al que estamos asistiendo (aborto, seguridad ciiudadana, sanciones a quien protesta, etc.) y cuya remoción me parece parece que es lo máximo que podemos esperar del, ejem, centro-izquierda del país. ¿También se transigiría con eso? Aclárelo, señor González, aclárelo.

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