Força al canut

Desde hace un montón de años, la noticia de finales de enero es Fitur. La fiesta nacional debería trasladarse desde el 12 de octubre (que al fin y al cabo tiene nombre de hospital) al último domingo de enero, que es el día de la apoteosis de la feria. Si el turismo es lo que pone a nuestra economía más cerca de Francia que de Gambia, deberíamos agradecérselo de esta manera.

     Desde hace menos años, la noticia de finales de febrero es la feria mundial del móvil, que es lo más parecido a una visita al baúl donde Georges Lucas guarda los gadgets de sus próximas películas.

     El tratamiento que los medios de comunicación le dan a ambos acontecimientos es bien distinto. En la feria de Madrid se incide siempre en la importancia del turismo en la economía patria y rápidamente se vuelca el personal con el exotismo de los expositores: ese negro con plumas de elefante o esa bailarina con bikini de piel de culebra, así de estrecha. En la feria de Barcelona, sin embargo, durante muchos días antes todo el acento se pone en la pasta que los visitantes van a dejar en la ciudad. Los cuarenta mil cafés que se servirán en el recinto y los no sé cuántos en los bares de afuera. El negocio que supone para taxistas, restaurantes y hoteles, los cuales, por cierto, triplican los precios de las habitaciones en estas fechas, llamando temporada alta lo que podría también denominarse cara dura.

     Admito que me llama la atención que recurrenetemente las cosas se presenten de este modo tan dispar. Ignoro si en Madrid los visitantes duermen en tiendas de campaña en las afueras de los pabellones de expositores, si hay muchos más recursos turísticos y por muchos forasteros que lleguen no ha lugar para lo de temporada alta, si lo que para los barceloneses es excepcional lo que para los madrileños resulta rutinario o si, simplemente, los informativos ahondan en el tópico de los catalanes y el parné.

     Por lo tanto, tampoco sé si Mas debería de enfadarse porque esto sea una argucia de los gobiernos centrales para mostrar que con ese pastón la balanza fiscal no puede estar tan desequilibrada o aplaudir que los medios madrileños reconozcan la pujanza económica de los catalanes, que en estos días van a juntar a los creadores de feisbuc y guasap: ahí es

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