Trato humano

Visítenos y descubrirá que está a su alcance. Esta es la última frase de un anuncio de prensa que comienza encomiando el trato humano, personalizado y familiar que la dirección proporciona al cliente y continúa subrayando el entorno permanentemente limpio y cuidado en el que se ubican las instalaciones.

     No hay como viajar para estar al día de los últimos avances que la sociedad pone a nuestra disposición, a poco que se tenga un capitalito y ganas de ser distinto. Como estaba relativamente cerca, me acerqué al lugar para comprobar qué parte de la publicidad era cierta y cuál no y les aseguro que quedé gratamente sorprendido: olivos centenarios, estilizados pinos y vanidosos magnolios extendieron a mis pies voluptuosas alfombras de césped; como daba a entender el anuncio, la arquitectura estaba espléndidamente integrada en la naturaleza, que dominaba el conjunto, y la tranquilidad se enseñoreaba de todo, a despecho de la cercanía relativa de la autopista.

     Me despedí del gerente con la promesa de que tendría noticias mías y cien metros más adelante subí al coche a un hombre que me pidió educadamente si me importaba acercarlo. Deduje que la ropa se la habían prestado porque en agosto nadie se pone un traje de lana, mientras resultaba evidente que los rasgos de su cara los había traído desde el otro lado del Atlántico. En la charla no tardó en informarme de que en su tierra se había licenciado en leyes pero que en la nuestra no pasaba de hacer chapuzas para las que su formación intelectual era más un obstáculo que una ventaja. "·Y aquí, ¿cómo le ha ido?", le pregunté, suponiendo que que había acudido a buscar trabajo. "Bien", me dijo, "he dado una señal y el resto hasta los diez mil euros me lo van a financiar ellos mismos." Lo miré,sorprendido, mientras empezaba a detener el coche en el cruce donde me había indicado que se apearía, y antes de bajarse terminó de explicarme, vencido por la satisfacción: "aunque tengamos que esperar a morirnos, a mi mujer y a mí nos tratarán como personas durante cien años, verá qué contenta se pone cuando se lo diga."

    Yo me lo estoy pensando porque un panteón me cuesta menos del doble que una fosa para dos, minutas del arquitecto incluidas.

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